lunes, 1 de noviembre de 2021

Francisco Javier Fernandez - Las 13 mejores películas de Sean Connery

Las 13 mejores películas de Sean Connery

Uno de los tipos más carismáticos que recordamos desde la butaca de la sala de cine falleció en Halloween tras 90 años de vida y cuatro décadas de golf, buenas películas y socarronería. Sean Connery no puso pasar de 2020 y deja un legado rico, variado, lleno de grandes directores y mejores películas.

La leyenda escocesa

Es realmente difícil hacer una selección con "lo mejor" de Sean Connery, porque tuvo un gran ojo a la hora de elegir sus proyectos. Sus películas como James Bond ocuparon sus años sesenta, aunque tuvo tiempo para ponerse a las órdenes de Alfred Hitchcock.

Connery no necesitaba encabezar el proyecto, ser el primero en los créditos. Daba lo mismo: terminaría por ser el elemento principal y mayor reclamo de cualquier película que contase con sus servicios. Hacer la criba ha sido complicado, y se quedan fuera muchos títulos que podrían estar tranquilamente en una lista más amplia, pero para los no iniciados con el icono no se me ocurre una mejor selección.

James Bond contra Goldfinger

Goldfinger

Dirección: Guy Hamilton

Reparto: Sean Connery,  Honor Blackman, Gert Fröbe, Shirley Eaton

No era la primera (ni la segunda), pero el título de Guy Hamilton, que tomaba el relevo de Terence Young, es uno de los más recordados y la mejor de toda la saga según diferentes encuestas.

Parte del grueso de la franquicia se establece aquí: el Aston Martin, la secuencia de acción previa a los créditos, las chicas Bond o los villanos esperpénticos. Vale, en la primera película de Bond había un dragón, pero no una mujer bañada en oro.

Marnie, la ladrona

Marnie Banner1

Dirección: Alfred Hitchcock

Reparto: Tippi Hedren, Sean Connery, Diane Baker

Una de las películas más ambiguas de Hitchcock. Marnie es fascinante, porque Hitchcock parece no tener ningún tipo de control en ella. Está en deuda con sus intereses y vicios, y hay una inseguridad moral sobre cómo filmar personajes como el Mark Rutland de Connery, que obviamente hacen cosas terribles, pero unas veces parece retratado como un héroe y otras como un monstruo.

La ofensa

The Offence

Dirección: Sidney Lumet

Reparto: Sean Connery, Trevor Howard, Vivien Merchant

Connery se despedía de James Bond y aterrizaba en un arisco thriller dramático a las órdenes de Sidney Lumet. El escocés encara sin miramientos el giro definitivo de su carrera para la hacer aún mayor su leyenda. La rabia y la angustia impulsan una interpretación salvaje y contenida, dejando para el recuerdo a su veterano detective en un punto sin retorno.

Zardoz

Zardoz

Dirección: John Boorman

Reparto: Sean Connery, Charlotte Rampling, Sara Kestelman

Una de las películas más locas de los años setenta que solo un insensato como John Boorman podía realizar. Una sátira surrealista, una distopía sobre la destrucción de la sociedad con aires de Werner Herzog y un diseño de producción espectacular. Pocos asocian de pimeras 'Zardoz' al nombre de Boorman, y tal vez haya llegado el momento de redescubrirla.

El hombre que pudo reinar

Kingg

Dirección: John Huston

Reparto: Sean Connery, Michael Caine, Christopher Plummer

Mágico entretenimiento, inigualable química entre Michael Caine y Sean Connery y unas localizaciones imponentes. La película de aventuras definitiva tiene tanto de 'Lawrence de Arabia' como de 'El tesoro de la Sierra Madre'. Una aventura de la vieja escuela que se resistía a dar ese salto que la nueva generación, el nuevo Hollywood, estaba a punto de dar. Insuperable.

Robin y Marian

robin

Dirección: Richard Lester

Reparto: Sean Connery, Audrey Hepburn, Robert Shaw, Richard Harris, Ian Holm

Richard Lester, uno de esos cineastas siempre en la sombra, nos regaló un canto a la vida en la madurez de dos leyendas de la gran pantalla. Connery supo ser ese hombre que aún busca el bien mientras paga por su pasado. La Marian de Audrey Hepburn ya no es una damisela en apuros. Su pericia técnica y ambiciones, en las antípodas de lo que suele ser un tratamiento del personaje, la convierten en una de las mejores visiones del personaje.

Atmósfera Cero (Outland)

Outland

Dirección: Peter Hyams

Reparto: Sean Connery, Peter Boyle, Frances Sternhagen, Steven Berkoff

Otro de los directores con los que Connery trabajó en más de una ocasión fue el siempre generoso Peter Hyams. Como (casi) siempre en su carrera, ofrece un espectáculo de primera con este western de ciencia ficción que nunca ha ocupado el espacio que merece dentro del género. Una de las mejores películas de género de los 80, y no creo que tenga que recordarte cómo fue esa década.

El nombre de la rosa

nombre rosa

Dirección: Jean-Jacques Annaud

Reparto: Sean Connery, Christian Slater, F. Murray Abraham, Ron Perlman

Ambiciosa (co)producción europea para llevar a la gran pantalla la monumental obra de Umberto Eco, una de las más populares y favoritas del mundo. El casting de Annaud es impecable y Guillermo de Baskerville es un icono desde entonces. Una bizarra historia de detectives ambientada en un monasterio italiano del siglo XIV que incluye una de las escenas de sexo más recodadas de la infancia de mi generación.

Los intocables de Eliot Ness

The Untouchables

Dirección: Brian De Palma

Reparto: Kevin Costner, Sean Connery, Robert De Niro, Andy Garcia

No voy a entrar en detalles sobre qué me parece esta película dentro de la filmografía de su inimitable director. El Malone de Connery, el único Óscar de su carrera, robó nuestros corazones y nos dejó rotos de dolor con un destino que encontraría una doble venganza fabulosa. Primero a manos de Costner y luego gracias a la película que viene a continuación.

Indiana Jones y la última cruzada

Ultima Cruzada

Dirección: Steven Spielberg

Reparto: Harrison Ford, Sean Connery, , Alison Doody, Denholm Elliott

El profesor Henry Jones, padre de Indiana, solo podía ser él. Este último viaje tan crepuscular debía haber cerrado una trilogía extraordinaria, pero lo único que hizo en realidad fue finiquitar la década más fructuosa del siglo XX en lo que a entretenimiento de calidad, blockbusters con alma y corazón y aventuras más grandes que la vida de apenas dos horas se refiere. Irrepetible.

La caza del octubre rojo

Octubre Rojo

Dirección: John McTiernan

Reparto: Alec Baldwin, Sean Connery, Sam Neill, Scott Glenn, Tim Curry, James Earl Jones

Otro de los cineastas con los que Connery se entendió a las mil maravillas fue McTiernan, con quien repetiría poco después en la muy querida 'Los últimos días del Edén' ('Medicine Man') y con quien se marcó está apasionante y tensa adaptación del universo Clancy. Muchos lo intentaron después y dejaron al Ryan de Alec Baldwin casi en lo anecdótico, pero a nivel de pulsaciones y puro cine, nadie como el director de 'Jungla de cristal'.

Sol naciente

Sol Naciente

Dirección: Philip Kaufman

Reparto: Sean Connery, Wesley Snipes, Harvey Keitel

Un giallo bastante loco a la sombra de 'Black Rain' donde un escocés es presentado como un curtido policía retirado experto en la cultura japonesa para resolver el asesinato de una prostituta en Los Angeles. No se me ocurren mejores tramas para una tarde de festivo.

La Roca

La Roca

Dirección: Michael Bay

Reparto: Nicolas Cage, Sean Connery, Ed Harris

La película más respetada por la facción menos respetable a la hora de valorar el trabajo de Michael Bay. La combinación entre un recién oscarizado Nicolas Cage, con ganas de empezar a divertirse, un actor de carácter como Harris al otro lado y el mismísmo James Bond (no, pero podría) entre rejas dispuestos a salvar el mundo. Se cerraba así un círculo mágico: Cage fue el encargado (junto a Cher) de entregar el Óscar a Connery en 1988, qué cosas.

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La noticia Las 13 mejores películas de Sean Connery fue publicada originalmente en Espinof por Kiko Vega .


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Francisco Javier Fernandez - Seminci 2021: las mejores películas de una edición donde el sentimentalismo de 'Last Film Show' se ha alzado con la Espiga de Oro

Seminci 2021: las mejores películas de una edición donde el sentimentalismo de 'Last Film Show' se ha alzado con la Espiga de Oro

Siguiendo la línea de ediciones anteriores, la Sección Oficial de la Semana Internacional de cine de Valladolid (Seminci) de este año ha contado con un considerable número de obras de alta calidad, aunque continúa ofreciendo demasiados títulos amables, predecibles, con escasas ideas visuales sugerentes u originales, que optan por una narración clásica.

Además, buena parte de los filmes programados no van a tener ningún problema en ser estrenados en España (de hecho, algunos ya llegaban al festival con distribuidora), ya sea por el peso de los nombres de sus autores (Paul Schrader, Asghar Farhadi, Joaquim Trier) o por los relevantes premios cosechados en otros festivales (competían en S.O. el León de Oro en Venecia, el Leopardo de Oro en Locarno, el premio a la mejor actuación masculina en Locarno, el premio a la mejor película internacional en Sundance, los dos grandes premios del Jurado en Cannes, el premio a la mejor actriz en Cannes, y el mismo premio en el festival de Berlín, entre otros).

Estas circunstancias suponen un evidente problema para un festival cinematográfico, espacio artístico donde debe primar el riesgo, la ruptura, la conmoción. Sin extrañeza, sin controversia, no avanza ni el cine ni ningún arte. Asimismo, un festival de cine debe ser un espacio que ayude a dar visibilidad a las películas que no la tengan, para que puedan ser distribuidas posteriormente en todo el ámbito nacional. ¿Para cuándo una sección en la SEMINCI que absorba las obras destacadas del año como Perlas en San Sebastián o EFA en Sevilla?

Con apenas un título o dos de calidad notoriamente inferior, la corrección ha sido la tónica general de la Sección Oficial de Largometrajes (no así la de Cortometrajes, mucho más osada y estimulante). No se trata tanto de una cuestión sobre la calidad de las cintas a concurso (que también), sino de una falta de coherencia en la selección, de dar sentido a la amalgama de títulos, de saber aunar propuestas diferentes, con narrativas y estéticas nuevas, rompedoras.

Tampoco ayuda la incomprensible decisión de elevar el número de producciones en la sección más importante del certamen hasta un total de 20 largometrajes (en la pasada edición fueron 15, 18 en 2019). Una cantidad excesiva a todas luces, más teniendo en cuenta la innecesaria inclusión de algunas de las cintas y que el festival solo cuenta con ocho días, no habiendo pases de prensa el último.

Hasta el propio jurado protestó a la organización por la dosis diaria de películas que debían visionar (hasta cuatro seguidas en algunas jornadas), lo que conlleva a no valorar adecuadamente a cada una y no haber tiempo suficiente para reposarlas, reflexionarlas, discutirlas. Las obras no se pueden ver estando cansados, con agotamiento físico y mental, mucho menos si se han de juzgar.

'Last Film Show', la gran triunfadora de un palmarés perezoso

No obstante, y teniendo presente todo lo anterior, ha de resaltarse un puñado de cintas notables. No fue el caso de la sorprendente ganadora de la Espiga de Oro (ningún crítico la daba por favorita), la película india 'Last Film Show', dirigida por Pan Nalin y que narra la efervescente pasión de un niño indio de nueve años hacia el séptimo arte.

Dicha pasión tendrá que celebrarse a escondidas, pues su padre no confía en el cine ni en sus creadores, por lo que le prohíbe ver películas. Sin embargo, el chico se salta las clases de la escuela para visionar filmes en la ciudad, donde se hace amigo del proyeccionista de la sala a la que acude.

Last Film Show

Una obra tierna, nostálgica, que sirve como bello homenaje al cine, a sus autores y a sus exhibidores, pero con una puesta en escena convencional, clichés propios de la industria estadounidense y algunas escenas más propias de un telefilme. Con todo, destacan aquellos momentos donde el crío se divierte con sus amigos y la amistad que surge entre el protagonista y el operador de la cabina de proyección (claro guiño a 'Cinema Paradiso'), así como sus más líricos quince minutos finales, donde nos muestra la desaparición del celuloide y los nuevos usos que se hacen con ellos.

Que la presidenta del jurado sea la realizadora india Deepa Mehta (cuyo último filme presentó en Valladolid) puede dar pistas del resultado del palmarés, aunque no deja de ser extraño que el resto de miembros estuvieran de acuerdo con el galardón más importante. Junto a Mehta, el jurado oficial estaba compuesto por la actriz Marta Etura, la crítica de cine Elsa Fernández-Santos, la directora húngara Lili Horvát (ganadora de la Espiga de Oro en la edición pasada con 'Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo desconocido'), y los críticos e historiadores de cine argentinos Alberto García Ferrer y Javier Porta Fouz.

Todos ellos fueron los artífices de un perezoso palmarés que solo puso en valor el riesgo y la frescura con el merecido premio a la mejor fotografía para 'La venganza es mía, todos los demás pagan en efectivo', la última propuesta del cineasta indonesio Edwin, y el premio a la mejor actuación masculina para el actor ruso Yuriy Borisov por la magnífica 'Compartimiento Nº 6'.

'La venganza es mía, todos los demás pagan en efectivo' ('Seperti Dendam Rindu Harus Dibayar Tuntas') es una radical, divertida y singular puesta al día de las películas asiáticas de los ochenta, con un intuitivo discurso sobre la masculinidad contemporánea y el empoderamiento femenino. Sus escenas de lucha son hipnóticas y el diseño de vestuario una proeza que no debiera pasar inadvertido.

Por su parte, ‘Compartimiento Nº 6’ está dirigida por el director y guionista finlandés Juho Kuosmanen, responsable de la también hermosísima historia de amor 'El día más feliz en la vida de Olli Mäki' (2016). En esta ocasión, Kuosmanen se basa en la exitosa novela homónima de la igualmente nacida en Finlandia Rosa Liksom para crear un minimalista drama romántico repleto de claroscuros que versa sobre la huida, la soledad humana, el vacío, y la dificultad que a veces poseen las personas de mostrar afecto. El relato de dos jóvenes viajeros con esperanzas para el futuro que buscan el calor y la complicidad en un lugar frío, inhóspito, y ante un presente escurridizo e inestable. Filmada en 35 mm con una perfecta precisión en los encuadres, se trata, sin duda, de una de las películas del año.

Compartment No 6

Por lo demás, 'La peor persona del mundo' de Joachim Trier se alzó con merecimiento con el premio FIPRESCI de la Crítica Internacional, y 'Un héroe' de Asghar Farhadi se fue injustamente de vacío. Pero más sinrazón aún hubo con la ausencia en el palmarés de los dos títulos más sorprendentes y originales de toda la Sección Oficial: 'Hit the Road' y 'La chica y la araña'.

'Hit the Road' supone la ópera prima del iraní Panah Panahi, hijo del aclamado cineasta del mismo apellido. Narra con humor y costumbrismo los peligros de hacerse mayor y los problemas de un país que no quiere crecer, y lo hace a través de las vicisitudes de una familia, tan ruidosa como acogedora, en el transcurso de un viaje cuya causa es al principio incierta. Nos deja una de las escenas más bonitas de este año, en donde el relato oral hace volar a los personajes y la fantasía se revela como alimento contra el sufrimiento.

Hit The Road

Y la producción suiza 'La chica y la araña' es un estimulante ejercicio fílmico, dirigido y escrito por los jóvenes realizadores gemelos Ramon y Silvan Zürcher. Se trata de la segunda parte de una trilogía iniciada con 'El extraño gatito' (2013), la cual solo dirigió uno de ellos. Ahora, los hermanos suizos combinan humor y desconcierto para contar la historia de una pérdida, concretamente la de una compañera de piso. Así, Mara deberá afrontar que Lisa no va a vivir más con ella en su hogar, pero su angustia e incerteza por el futuro son visibles.

La chica y la araña

Jugando magistralmente con los pocos espacios por los que transcurre el filme y con la unión entre música diegética y extradiegética (voyage, voyage), la película muestra los mecanismos de la soledad, la dificultad de ser consciente de que nada permanece, todo cambia, se diluye, desaparece, al igual que la araña que antes convivía con la protagonista en un rincón de su dormitorio hasta que un día dejó de estar allí. Nunca antes una mudanza había resultado tan divertida. Lástima que el jurado no lo viera así.

Los ganadores de la SEMINICI 2021

  • Espiga de Oro: "Last Film Show", de Pan Nalin (India/Francia).
  • Espiga de Plata: "Sis dies corrents" (Seis días corrientes), de Neus Ballús (España).
  • Premio Ribera del Duero al Mejor Director: Fred Baillif, por "The Fam" (Suiza).
  • Premio Pilar Miró al Mejor Nuevo Director: Behtash Sanaeeha y Maryam Moghaddam, por "Ballad of a white cow" (Irán/Francia).
  • Premio a la Mejor Actriz: Yllka Gashi, por "Hive" (Kosovo/Suiza/Albania/Macedonia del Norte).
  • Premio al Mejor Actor: Yuriy Borisov, por "Compartment n.6" (Finlandia/Alemania/Estonia/Rusia).
  • Premio Miguel Delibes al Mejor Guión: Paul Schrader, por "The Card Counter" (Estados Unidos/Reino Unido/China).
  • Premio a la Mejor Dirección de Fotografía: Akiko Ashizawa, por "Vengeance is mine, all others pay cash" (Indonesia/Singapur/Alemania).
  • Premio José Salcedo al Mejor Montaje: Fred Baillif, por "The Fam".
  • Premio del Público: "Sis dies corrents", de Neus Ballús (España).
  • Premio FIPRESCI: "The Worst Person in the World" (La peor persona del mundo), de Joachim Trier (Noruega/Francia/Suecia/Dinamarca).

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La noticia Seminci 2021: las mejores películas de una edición donde el sentimentalismo de 'Last Film Show' se ha alzado con la Espiga de Oro fue publicada originalmente en Espinof por Alvaro de Luna .


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Francisco Javier Fernandez - 'El libro de Boba Fett': Disney+ lanza el espectacular tráiler del spin-off de 'The Mandalorian' sobre el cazarrecompensas de Star Wars

Las novedades sobre 'El libro de Boba Fett' habían ido llegando a cuentagotas durante los últimos meses. Lo último que supimos fue que su estreno en Disney+ había quedado fijado para el 29 de diciembre y no ha sido hasta ahora cuando hemos podido ver su espectacular tráiler.

A hacerse con Tatooine

En 'El libro de Boba Fett' veremos cómo el mítico cazarrecompensas interpretado por Temuera Morrison quiere hacerse con el poder del mundo criminal de Tatooine y probablemente expandir su control más allá de dicho planeta. Para ello contará con la inestimable de Fennec Shand (Ming-Na Wen).

Esta nueva serie dentro del universo Star Wars nace a modo de spin-off de 'The Mandalorian', ya que fue allí donde volvimos a ver a Boba Fett en carne y hueso. De hecho, al final de su segunda temporada ya se anunció la próxima existencia de 'El libro de Boba Fett', la cual llenará el vacío dejado este año por la serie liderada por Pedro Pascal, ahora muy ocupado con 'The Last of Us', ya que aún tardaremos en ver su tercera tanda de episodios.

El Libro De Boba Fett Cartel

Robert Rodriguez, Jon Favreau, Bryce Dallas Howard y Dave Filoni se han encargado de dirigir los episodios de esta primera temporada de 'El libro de Boba Fett', mientras que Ludwig Göransson se ha encargado de la música. Vamos, una apuesta por la continuidad respecto a 'The Mandalorian', hasta el punto de que durante el trabajo de producción de la serie se referían a ella directamente como una tercera temporada...

Ahora solamente tendremos que esperar un poco menos de dos meses para poder hincarle el diente a 'El libro de Boba Fett'.

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La noticia 'El libro de Boba Fett': Disney+ lanza el espectacular tráiler del spin-off de 'The Mandalorian' sobre el cazarrecompensas de Star Wars fue publicada originalmente en Espinof por Mikel Zorrilla .


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Francisco Javier Fernandez - "Estoy deseando que me vaya lo suficientemente bien para poder pirarme de Twitter". Carlo Padial ('Doctor Portuondo')

'Doctor Portuondo' ya está entre nosotros. La primera serie original de Filmin está esperando por nuevos pacientes que comulguen con la terapia neurótica de Carlo Padial, con quien hemos tenido el gustazo de volver a charlar sobre su brillante nueva sesión de psicodrama.

El teatro del pánico

Siempre es un placer charlar con una de las mentes más inquietas y neuróticas de nuestro audiovisual. La flamante serie de Padial ofrece una comedia negra basada en vivencias que previamente había plasmado en una novela fantástica que ahora da pie a la primera serie original de Filmin.

Kiko Vega (KV): Después de un par de trabajos más agresivos formalmente llegas a Portuondo y te marcas tu obra de madurez, una de puesta en escena mucho más académica.

Carlo Padial (CP): En 'Algo muy gordo' o 'Vosotros sois muy película' exploraba algo muy genuino en mí, parte de cómo soy yo a través de un cúmulo de influencias muy concretas, pero solo es una parte de lo que me interesa. Desde que era pequeño mis dibujos animados favoritos eran los del pato Lucas hablando con los espectadores, saltándose las normas, saliéndose del cuadro. Yo creo que 'Mi loco Erasmus' tiene mucho de eso, de ruptura formal y subversión. De poner al espectador en aprietos. Eso también lo teníamos en 'Go, Ibiza, Go!', un humor que te llevaba a una catarsis rara desde la propia forma. Tus primeros trabajos te marcan mucho, pero siempre me han interesado muchas otras cosas.

Soy un gran seguidor de cosas que no tienen nada que ver con lo que mostraba en esas pelis. 'Doctor Portuondo' es el lugar al que me apetecía ir, pero no había tenido la oportunidad de sacar adelante este tipo de proyecto. Cuando llegó la oportunidad de hacer la serie estábamos intentando levantar una peli con esas características. Me ofrecieron la oportunidad y me agarré a ella eufórico. La gente tiene miedo a que la encasillen y tal vez por eso los primeros trabajos siempre son algo impersonales o atienden más a las modas en la industria o los festivales, y se pierde la oportunidad de demostrar quién eres tú. Yo me atreví a hacer mis cosas, pero ahora quiero hacer otras. Viviendo con una crítica de cine he recibido además nuevas influencias, como 'Mi cena con André' o 'Modern Romance', de Albert Brooks. Me vuela la cabeza esa forma de hacer comedia, con toda esa gente neurótica hablando mucho en espacios cerrados. Eso conecta con algo que nos encanta a Carlos de Diego y a mí, el teatro raro de Arrabal, Strindberg o Eugene O'Neill. Reunir a un grupo de amigos o familiares a luchar de manera cerebral. La serie me daba pie justo a eso.

Padial

KV: La ambientación de la consulta es muy malrrollera, parece una historia de fantasmas. ¿Tu recuerdo era ese?

CP: Casi parece una serie de fantasmas, sí. Hay una fantasmagoría rara flotando en el ambiente. Lo recuerdo tal cual. Esos fantasmas del consultorio persiguen al protagonista y lo contaminan todo. Nadie sabe muy bien qué coño le pasa. Yo tampoco, pero están tocados por algo raro. Me seduce eso, no saber qué es. Tengo el recuerdo muy vivo de aquellas paredes, casi como si fuera un decorado. Creo que tiene que ver con que cuanto más te acercas a una verdad psicológica personal más irreal se vuelve lo que viene después. Y eso me parecía muy bonito, y también enmarcar al doctor y al grupo en esa especie de colocón psicológico raro. Tuve la suerte de que el reparto y todo el equipo lo entendiera perfectamente.

KV: ¿Os daba respeto o miedo extra el tratar temas como la esquizofrenia en estos tiempos que vivimos?

CP: Es un tema muy delicado. Yo, que vivo un poco en mi mundo, no fui consciente mientras lo escribía. Pero a medida que íbamos ensayando, grabando y editando, sobre todo en esa última fase, sí que me di cuenta de que el capítulo del paciente esquizofrénico tenía que estar bien de tono. Incluso en el rodaje medimos bien la interpretación de Llimoo, pero siempre sin cortar su creación. Es un humorista con muchos recursos y tuvimos cuidad de no caer en la parodia. Sí que fuimos cuidadosos en ese sentido. Creo que abordo el tema con mucho respeto y también con sinceridad. Está inspirado en un paciente real que conocí y me causó mucha impresión por lo mucho que me recordaba a mí, me emocionó mucho. Veía lo que yo podía haber sido. Son los mismos conflictos, pero uno se enfrenta desde el delirio y el otro desde unos parámetros más neuróticos.

KV: ¿Te gustaría volver a esos personajes tan estrafalarios de la terapia de grupo?

CP: Me encantaría. Mientras editábamos me supo muy mal no ver más cosas de esa gente. Me quedé con ganas de ver sus terapias individuales, detalles de su vida personal... si hubiera una segunda temporada no tengo ninguna duda y trataría de explotar al máximo a esta gente. Sobre todo porque en el libro daba pie a eso. En el libro el doctor fallece y los pacientes seguían quedando, haciendo una terapia casi espiritista, más fantasmagórica incluso.

Doc Port

KV: ¿Cómo fue verte a ti en el demoledor monólogo de Nacho Sánchez del último episodio?

CP: No me interesaba tanto si lo había vivido o no como que toda la serie fuera una especie de sátira de las neurosis de mi generación, tan narcisista ella. Creo que tenemos una gran dificultad para relacionarnos con el exterior, estamos demasiado volcados en nosotros mismos. El doctor y yo estamos ahí no tanto como personajes reales, sino para dar pie a estas fábulas entre psicológicas y zen sobre la existencia y la salud mental. Todas las cuestiones que le llevaba a Portuondo y que él me resolvía con esas paradojas psicoanalítico-zen que no solucionaban nada en realidad. Hay un debate muy estéril en torno a la primera persona que creo que lo formula gente que vive un poco a espaldas de la realidad. En 2021 todo el mundo está fabulando sus vidas.

KV: El protagonista de la serie estudia, se prepara las sesiones para impresionar. Y eso me recordaba mucho a Twitter. Cómo vas con Twitter, que siempre estás activo.

CP: Algo de eso hay. Yo me relaciono con el mundo a través del ingenio. Me llevas a una reunión y voy a estar en una esquina bebiendo vino blanco mirando al suelo a no ser que me des pie a que te cuente algo concreto y de una manera infantiloide. No tengo nada más que eso. Mis chistes y mis notas, que llevo siempre encima. Me ha costado años de terapia romper con eso. Para mí ha sido un reto vital poder entablar una conversación un poco más humana. Twitter es una posibilidad de lanzar solo bromas, solo ingenio. Pero creo que el Twitter en el que valía la pena hacer eso ya se acabó. Estás en un Twitter polarizado, nadie busca bromas, solo crear bandos. El Twitter de 2021 a mí ya no me gusta y no me voy porque no me lo puedo permitir. Estoy deseando que me vaya lo suficientemente bien para poder pirarme porque no me gusta nada en lo que se ha convertido. Todo el mundo mintiendo, todo el mundo enviando señales para agradar y encajar en agendas. Me parece repugnante. Ahora mismo mi timeline se basa en fans de Prince. Gente poniendo acuarelas o cocinando pasteles púrpuras.

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Francisco Javier Fernandez - Las peores meteduras de pata de 'El juego del calamar': 17 errores y gazapos de la serie de Netflix

Las peores meteduras de pata de 'El juego del calamar': 17 errores y gazapos de la serie de Netflix

'El juego del calamar' ha sido, de forma indiscutible, la gran ficción audiovisual de las últimas semanas. Convertida rápidamente en un fenómeno mundial, una fuente inagotable de polémicas y en la serie de Netflix más vista de todos los tiempos, 'El juego del calamar' tampoco está exenta de fallos. Algunos tan evidentes como sus 17 mayores meteduras de pata que vamos a repasar a continuación:

1- Jugadores con dos identidades

061

A lo largo de 'El juego del calamar' hay infinidad de jugadores que cambian de sexo o identidad según la escena. No es algo que suceda solamente con el 061, pues también aplica al 222, 239 o el 336, entre otros. El encargado de continuidad no estuvo muy inspirado en este punto...

2- TOP SCRERT

Top Secret

'El juego del calamar' es una serie coreana y está claro que su control de inglés no es el mejor del mundo. Buena prueba de ello tenemos en un momento del tercer episodio en el que aparece escrita mal la palabra Secret.

3- El paraguas cambiante

Paraguas

Las indicaciones sobre la forma del paraguas cambian. A veces coinciden con la que tendrá luego en la prueba de la galleta, pero otras la silueta es diferente y mucho más asequible para los jugadores...

4- 1897

1897

¿Más de 100 años trabajando en la fábrica de cristal? Todo apunta a una errata y que ahí en realidad debería poner 1987 y no 1897...

5- La fecha de nacimiento del protagonista

Cumpleanos

Cuando Gi-Hun introduce la contraseña para sacar dinero de la cuenta de su madre usa el 0426 aclarando que es su fecha de nacimiento. Vamos, el 26 de abril. Pero más adelante en la ficha que la organización guarda de él se dice que nació el 31 de octubre...

6- La triple identidad de 365

El Juego Del Calamar 365

Ya hemos comentado que hay varios jugadores que tienen dos identidades a lo largo de la serie, pero es que el número 365 llega a tener tres, tal y como vemos en la imagen de más arriba. Lo mismo sucede también con el número 088.

7- ¿87 o 17?

17-87

En el séptimo episodio hay un momento en el que el jugador 17 aparece como el número 87 en la pantalla de información para los VIPS.

8- Jugadores resucitados

307

Hay varios jugadores que aparecen como muertos en el primer episodio que reaparecen más adelante, como por ejemplo el número 307, que aparece como fallecido en la pantalla informativa del piloto y luego podemos verle al fondo en el minuto tres del segundo capítulo. Con el 29 y el 210 pasa parecido, nos dicen que están muertos en el primero y luego incluso acaban superando el segundo juego.

9- La máscara mágica del líder

Mascara

Cuando el líder de 'El juego del calamar' se retira la máscara en el octavo episodio se ve que lleva una sujeción para que aguanta sin caerse, pero apenas segundos después de la vuelve a poner y salvo que haya puesto pegamento, y no parece una buena idea, ahora se aguanta sola...

10- La batería desaparecida

Bateria

En el segundo episodio, Sang-woo deja su móvil a Ali para hacer una llamada. Al llevárselo, vemos que está conectado a una batería que el personaje interpretado por Anupam Tripathi también se lleva, pro al devolverlo no hay ni rastro de esa batería.

11- La tarjeta mágica en la comisaría

Tarjeta

Cuando Gi-hun intenta denunciar ante la policía en el segundo episodio lo que ha sucedido, entrega la tarjeta con el número de teléfono a un agente, quien la tiene en la mano justo antes de llamar y al cambiar de plano, mágicamente, la tarjeta deja de estar en su mano para estar sobre su escritorio.

12- La batería infinita del móvil

Bateria Iphone

El detective que está intentando sacar a la luz lo que sucede en la isla lleva consigo un iPhone que ha sido muy comentado por algunos fans de la serie. El motivo es que aguanta varios días sin apagarse pese a que le vemos utilizándolo en varias ocasiones -y seguro que muchas otras que no se muestran- y sin señal alguna de que lo haya recargado. Bueno, quizá la batería que Ali no devolvió a Sang-woo acabó en su poder por arte de magia....

13- El protagonista comiendo aire

Comiendo Aire

En el minuto 15:04 del tercer episodio, tras un rato de charla mientras comen, Gi-hun se lleva el cubierto a la boca completamente vacío sin motivo -le queda todavía mucha comida-, siendo lo más probable que no estuviera previsto que se viera en pantalla.

14- ¿Dónde se ha ido la cuarta canica?

Tres

En el minuto 30:58 del sexto episodio, Il-nam gana una apuesta diciendo que Gin-hun tiene un número de canicas impar. Acierta, ya que tiene tres y desvela que había apostado cuatro. El error llega cuando toca pagar la apuesta, pues Gin-hun le da las cuatro canicas apostadas, pero en la mano de Il-nam de repente solamente hay tres, ¿qué ha sido de la cuarta?

15- El VIP desaparecido

Vip

En el séptimo episodio, uno de los VIPs acaba fuera de combate tras intentar propasarse con el detective infiltrado, pero nunca vuelve a hacerse mención alguna a él. De hecho, durante el sexto juego no hay ni rastro de él y cuesta mucho creer que el resto de VIPs dejen pasar eso por alto como si nada...

16- La deuda

Deuda

Gi-Hun participa en el juego del calamar porque está apremiado por las deudas, pero luego se nos dice que no toca el dinero del premio en todo un año. ¿Cómo se libra entonces de la amenaza física de sus acreedores? No tiene sentido...

17- Dos teléfonos por el precio de uno

Movil Protagonista

En el episodio final de 'El Juego del calamar' vemos a Gi-Hun utilizando un teléfono móvil Samsung S7, pero más tarde en el aeropuerto aparece con un modelo anterior, más concretamente el Samsung S3.

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La noticia Las peores meteduras de pata de 'El juego del calamar': 17 errores y gazapos de la serie de Netflix fue publicada originalmente en Espinof por Mikel Zorrilla .


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Las 7 mejores series que veremos en noviembre de 2021 - Javier Fernandez

Este mes coinciden algunos de los estrenos más esperados del año, como 'La Rueda del Tiempo', 'Cowboy Bebop' o 'Dexter: New Blood'.

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Francisco Javier Fernandez - ‘El caballero verde’: A24 convierte la leyenda artúrica en un abrumador ejercicio estético de precisión disponible en Amazon

‘El caballero verde’: A24 convierte la leyenda artúrica en un abrumador ejercicio estético de precisión disponible en Amazon

En un escenario cinematográfico en donde triunfa el cine de superhéroes es extraño que nunca hasta el momento se hubiera recabado que los caballeros de la mesa redonda pudieron ser los primeros Vengadores, ya que sus leyendas y cantares eran el equivalente a las películas actuales de Marvel, y como buen multiverso, tiene sus historias individuales para cada miembro, y una de las más populares es la de ‘El caballero verde’ (The Dark Knight, 2020).

La película de David Lowery adapta a su manera la leyenda que más se conoce de Sir Gawain, y la reinterpreta según códigos de fantasía más o menos tradicional, empezando con la aparición en Camelot del misterioso Caballero Verde, un señor de madera que parece un Ent jovenzuelo, que reta a los caballeros de la Mesa Redonda a un macabro juego. Uno de ellos podrá cortar su cabeza, si acepta que luego él devuelva el golpe, a lo que solo se atreve el humilde escudero Gawain, un Dev Patel en su mejor papel hasta la fecha, pero su bravuconada le lleva a arrastrar el sino que deberá morir en el plazo de un año.

Lo peor y lo mejor de David Lowery

Durante el período siguiente afrontará difíciles pruebas en reinos perdidos, con todo tipo de enemigos en una extraordinaria road movie medieval, que alcanza sus mejores momentos cuando abraza su vertiente de aventura épica, dejando ver de vez en cuando a ese David Lowery alcanzando el sentido de la maravilla con grandes momentos que evocan el gran cine de cuentos de hadas, con cierta sensibilidad soviética que recuerda a películas de Aleksandr Rou como ‘Kashchei el inmortal’ (1945) o ‘Sampo’ (1959) de Aleksandr Ptushko.

Un elemento nada ajeno a Lowery, capaz de inyectar una sensación de melancolía positivista, como conseguía en su fantástica ‘Peter y el dragón’ (2016), en la que alcanzaba recuperar sensaciones perdidas en el cine infantil que aquí se replican en grandes momentos de conexión con el espectador, como la estampa de los gigantes y ese zorrito parlante aullando al viento. Sin embargo, al mismo tiempo hay un cierto artificio escénico que pasa de lo pictórico a lo contemplativo, con ciertos vicios que deslucían un poco su preciosa ‘A Ghost Story’ (2017), escenas caprichosas que dejan un rastro de cierta desesperación por trascender que rompe la magia.

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No hay necesidad de algunas lagunas rítmicas en el relato, en especial un desaprovechado episodio con Joel Edgerton, y detalles que parecen buscar superar la naturaleza puramente folklórica del relato que a veces dejan ver demasiado la mano de un director lleno de talento, pero preocupado en seguir demostrando cosas a sus antiguos compañeros capullos de la escuela de cine. Tiene cierta tendencia a los planos tiesos, composiciones algo artificiales, que juegan con una capacidad visual apabullante, pero que no dejan de tener cierto estatismo frontal que se gusta y reconoce, invitando a asentir que, efectivamente, todo está muy bien colocado en el plano.

Momentos de horror excelentes

Tan bien y tan ajustado que en ocasiones deja de ser una película y pasa a ser un libro de ilustraciones, uno precioso, pero que no deja de arrastrar esa apuesta estética cuando trata de profundizar para buscar hacer más noble su sencillez. Una solemnidad que no necesita y que queda de sobra compensada con su mirada adulta, y en ocasiones terrorífica, a la visión de un cuento de hadas con la que se presenta. Hay decapitaciones, trances como posesiones, imaginería que parece salida de ‘Hereditary’ (2018) o ‘La Bruja’ (2015), que dejan claro que también es un producto A24.

Pero ya fuera de parecerse o no al cine de autores como Ari Aster o Robert Eggers, hay secuencias de horror memorables, como la visita a Winifred, que, de nuevo, parece una visión de fantasía oscura propia de las adaptaciones de Nikolai Gogol y sus relatos de ahogadas. La forma de cerrar la historia remonta el valle de la segunda mitad y crea un conjunto satisfactorio que asombra en su capacidad de conceptualizar en imágenes su propio desafío de excelencia cinematográfica, casi logrando una obra inmensa, que se queda a las puertas de ser redonda.

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‘El caballero verde’ tiene más del Macbeth de Welles y Polanski que del ‘Excalibur’ (1981) de Boorman, a veces también recogiendo algunos elementos de la versión televisiva de 1991, con su tono alucinado y el uso anacrónico de los intertítulos, que aquí son otro detalle de diseño que reafirman su voluntad de cuidar minuciosamente todos los detalles de su composición visual. Otra razón más para lamentar no haber tenido la oportunidad de verla en pantalla grande, el medio natural para una película-experiencia como esta, capaz de alcanzar lo sublime en no pocos momentos que ya se cuentan entre lo más hermoso que ha dado el cine en 2021.

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La noticia ‘El caballero verde’: A24 convierte la leyenda artúrica en un abrumador ejercicio estético de precisión disponible en Amazon fue publicada originalmente en Espinof por Jorge Loser .


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