sábado, 19 de marzo de 2016

La inevitable nostalgia en ‘Mañana es una palabra’ [Javier Fernandez]

12795307 10153505912927712 7429348212265486793 nJosé Abreu Felippe - El Nuevo Herald

Con fragmentos de una pieza, Mañana es una palabra, de la matancera Nora Badía (1921-2007), una figura destacada en la historia de la radio y la televisión cubana; más, de fondo, la actriz española María Valero (1912-1948), que en el momento de la acción gozaba de gran popularidad gracias a su papel, en otra popularísima radionovela, El derecho de nacer, y que aquí flota como una ausencia sobre la trama, Eddy Díaz Souza arma el tinglado para su puesta, una comedia de época, inteligente, muy divertida, con la inevitable nostalgia que siempre aporta un pasado glamuroso, definitivamente ido.

En una cabina de radio se preparan para salir al aire. Está, frente a un micrófono, la primerísima actriz Antonia Palacios (Belkis Proenza) con sus excentricidades, sus grandes ademanes y su grandilocuencia de gran diva. En el otro, con su petaca de licor oculta pero a mano, Higinio Suárez (Jorge Ovies), el narrador de la radionovela con la voz engolada y su porte, en apariencia, forzadamente adusto. En una esquina, el técnico Enrique Piña (Angelo Jamaica), encargado de los efectos sonoros, frente a su mesa, revisa, prepara y prueba, sus elementos de trabajo. Cuando están a punto de comenzar –la cantante que tiene que amenizar el programa, no aparece–, entra Natalia Concepción (Marcia Arencibia), que trae su propia agenda, pero a quien confunden con la cantante ausente, lo que provoca que se le despierte el gusanillo de la actuación. El locutor recibe la señal que espera, comienza el conteo regresivo, se enciende el cartel de EN EL AIRE, la atmósfera se carga y la magia desciende sobre el escenario y el público.


Francisco Javier Fernandez
http://ift.tt/16Lg0I6
http://ift.tt/1c1igf4
http://ift.tt/1RqSs74

No hay comentarios:

Publicar un comentario