José Abreu Felippe - El Nuevo Herald
Muy acertada ha sido la propuesta No daré hijos, daré versos, de la compañía uruguaya Teatro La Morena, una producción copatrocinada por el Consulado General de Uruguay en Miami, para inaugurar el 31 Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, que dirige Mario Ernesto Sánchez. Vale recordar que Uruguay es también el país invitado este año. Escrita y dirigida por Marianella Morena, la pieza toma elementos de la vida de la poeta uruguaya Delmira Agustini (1886-1914), una mujer adelantada a su tiempo –feminista a ultranza, empeñada en hacer del erotismo el centro de su poesía–, para tejer una historia a partir de sus poemas, de lo que se conoce de su vida y de lo que la escritora de esta obra y su equipo de actores imaginan que fueron los momentos más importantes de sus relaciones familiares y de pareja.
La obra comienza con una cama al centro donde seis cuerpos entrelazados parecen reposar. A la izquierda hay una larga percha con ropas y a la derecha y delante algunos muebles. Mientras la escena se ilumina, se escuchan unos acordes a manera de preludio –tal vez demasiado largo–, hasta que los cuerpos se avivan y entonces descubrimos que son Delmira Agustini y Enrique Job Reyes, la poeta y su marido, un negociante de ganado, desdoblados en tres versiones de sí mismos. Un comienzo impactante. La pieza se vale con acierto de diferentes recursos y técnicas que van del musical al teatro dentro del teatro sin desdeñar la caricatura que provoca la risa, rozar el esperpento, los juegos o la reconstrucción –gestos– del entorno familiar –madre padre hermano, sirvienta– con el objetivo de traer al presente a una gran mujer asesinada precisamente por su ex marido –el matrimonio duró menos de dos meses–. Al morir, Delmira tenía 27 años.
Francisco Javier Fernandez
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