sábado, 6 de febrero de 2016

‘Antigonón’, un contingente épico [Javier Fernandez]

José Abreu Felippe - El Nuevo Herald

Se ha escrito mucho sobre esta pieza del joven dramaturgo Rogelio Orizondo, aunque en mi opinión Antigonón… bien podría haberse llamado Agamenón –o Miguelón–, sin alterar en su esencia el producto. Claro, Antigonón suena más intelectual, posee referencias clásicas, pero en realidad hay muy pocas alusiones a la obra de Sófocles: el nombre de uno de los hermanos de Antígona que resulta ser un mono del zoológico de 26 y poco más. Antigonón, un contingente épico, en una producción de Teatro El Público y FUNDarte, y dirigida por Carlos Díaz, Premio Nacional de Teatro 2015, no tiene una historia, un argumento a desarrollar, no trata de nada –o tal vez pretenda tratar de todo–; viene a ser una secuencia de sketches sin concatenar, sin mucha coherencia o ilación. Todos, eso sí, presentados por cinco actores de primera, jóvenes pero muy bien entrenados.

El escenario vacío, apenas tres paneles o telas cuelgan a ambos lados como delimitando un espacio. Al fondo, en una pantalla se han estado mostrando viejos metrajes de la historia de Cuba. De pronto se lee el título de la obra, termina la proyección y aparecen cuatro actores, Giselda Calero, Daysi Forcade, Luis Manuel Álvarez y Roberto Espinosa, completamente desnudos. Es un momento hermoso por la plasticidad y limpieza de los movimientos de una coreografía donde los cuerpos caen, se apoyan, se enlazan o se arrastran. No hay erotismo en la propuesta sino un estado de indefensión, de vulnerabilidad, que los hace cómplices en una tragedia muda que no se nombra. Terminado esta especie de preámbulo, comienza el desfile de personajes, todos ataviados con insólitas, llamativas y a veces esperpénticas prendas.


Francisco Javier Fernandez
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